El Café


Tomó su taza de café y la pasó ligeramente debajo de su nariz, queriendo capturar el aroma de los granos que se utilizaron. Le dio un ligero sorbo a su taza, la temperatura era aceptable, no óptima, pero tampoco ofendía. Puso su café en la mesa de madera blanca frente a él y dijo,

- Para ser mierda barata no sabe a lo que pague por ella. Estos lugares a los que me traes sinceramente no tienen idea de cómo preparar lo que venden.

Frente a él estaba su amigo, compañero de trabajo, Héctor. Vestía unos zapatos de cuero negros lustrados a perfección, juzgando por el brillo podría decirse que fue hace no más de un día. Su pantalón negro era de tela con un planchado inmaculado, casi perfecto que hacia juego increíble con su camisa azul de solo fondo siendo decorada sutilmente por un pañuelo negro con diseños geométricos finos en su bolsa izquierda de la misma. Traía consigo una corbata de seda negra, pero esta la dejo en su automóvil ya que en sus palabras "Le recuerda al trabajo y no quiere estarse asfixiando una vez fuera de él". Era un hombre sofisticado a primera vista con ropa y pelo presentable, demasiado presentable, a un punto de exceder cualquier expectativa o norma. Al terminar de escuchar el reproche amargo Héctor respondió con una mirada de placer casi maquiavélico,

- De haber sabido que ibas a salir con una lengua fina hoy hubiera propuesto un lugar de más calidad, pero no creía sabio ir a esa aventura si implicaba gastar tanto dinero en un simple café. Además, dijiste que solo querías hablar de algo rápido después de salir del trabajo no veo chiste en hacer tanto protocolo si vamos a estar un periodo corto en X lugar.

- Tenés razón, respondió el mientras revisaba la hora en su teléfono celular. - Pero no le heches la culpa a mi agenda por tu tacañez. Ese codo tuyo brilla de lo liso que es, grandísimo agarrado. Guardo su teléfono en su bolsillo del pantalón izquierdo mientras contemplaba su taza nuevamente. Quería darle un sorbo más pero sentía que luego iba a lamentarlo tanto su gusto como su nariz cuando tuviera que orinar ese café y el hedor le recuerde lo fatal que fue esta experiencia gustativa. Sus ojos lentamente se enfocaron en Héctor y con esto comenzó nuevamente a hablar,

- Te traje aquí porque tengo una serie de preguntas que hacer, de antemano pido disculpas por hablar del trabajo a estas horas y no es mi intención ahogarte más.

- Vaya que considerado, respondió Héctor. - No te preocupes, porque sos vos voy a dejar que hagas esto.

- Gracias, respondió de manera simple, - Bien, sé que hace dos meses fuiste promovido en la división de almacenamiento. Sé que fueron dos meses porque no recuerdo haber tenido una resaca tan horrible como esa vez que lo celebramos. Como has de saber tu puesto es muy delicado ya que llevas control total de lo que entra y sale del área de mantenimiento, algo que en una compañía tan enorme para la que vos y yo trabajamos no es algo sencillo.

- Decímelo a mí, las primeras dos semanas solo dormía 4 horas al día, casi me muero. Comento Héctor.

- Si me imagino que fue algo difícil, en fin, traigo esto a luz porque hemos notado ciertas  irregularidades en tu departamento y queremos hablar sobre eso, agrego él.
El ambiente se había tornado tenso, y la plática se vio interrumpida por uno de los empleados del café que llego a servir una taza de té a Héctor. Parecía ser un té verde, levemente caliente y de un color muy vivido. Junto a la taza de té se le dieron dos sobres de azúcar, tres servilletas y una cuchara pequeña de acero inoxidable.

- Se me había olvidado que pedí eso para vos Héctor, dicen que él te ayuda a la gente a relajarse y pues esta platica se va a prestar a que te de algo de estrés, te aconsejo que le heches los dos sobres de azúcar ya que él té verde no es muy agradable así simple. A menos que comas limones como si fuera dulce de leche.

Héctor tenía una mirada seria como si estuviera juzgando a su amigo por hacer acusaciones falsas. Tomo los sobres de azúcar, los agito virilmente y los vertió en la taza. Revolvió la taza cinco segundos hacia la izquierda y cinco segundos a la derecha. En su mente siempre ha considerado que era la manera más óptima de disolver el azúcar en sus bebidas.

- Veras, estos últimos días hemos descubierto que ciertas cosas no llegan a su destino, y eso es muy alarmante. En cualquier organización cuando se sospecha de un caso de robo o fraude es algo serio, generalmente porque se pierde dinero, materia prima, ya sabes cosas esenciales. Pero en el caso de nuestra organización las cosas que se han estado "extraviando" son de una magnitud considerable, son bienes que, pues, no son tan fácilmente remplazables.

Héctor levanto la taza blanca, soplo levemente en ella y tomo un leve sorbo. Su cara se arrugo un poco, demostrando que el sabor de aquella bebida no era el más óptimo. También podían notarse unas leves señales de sudor brotando de su frente. Su mandíbula presionando levemente sus dientes.

- Al momento de promoverte Héctor, se hizo porque considerábamos que eras el prototipo de colaborador necesario para solo hacer el trabajo eficientemente y no cuestionar lo que pasaba por los reportes, que no iba a andar husmeando o buscando objetivos egoístas que irían a perjudicar a la organización, una carcajada lo interrumpe, - Vaya que equivocados estábamos! ¡Vaya que si quede como imbécil al haberte recomendado! ¡Que pasa Héctor! ¿Porque no decís nada? ¿Es que creías que no nos íbamos a dar cuenta?

Héctor bebió de su te nuevamente. Su ceño fruncido, ojos de ira enfocados a aquel hombre que tenía enfrente con sus manos entrelazadas y piernas cruzadas, con aquella postura que demostraba paciencia y al mismo tiempo le estaba retando.

- ¿Y qué putas me querés decir con eso?

Las manos de Héctor sonaron la mesa con gran fuerza, ambas tazas de líquido derramadas sobre ella, dejando caer leves gotas que definitivamente estropearían la alfombra debajo de la misma. Una alfombra muy bonita por cierto, con pinta de costar mucho.

- Pues, lo que te quiero decir, aparte que vos vas a pagar por esa alfombra por andar de loco es que tenemos razones fuertes de creer que vos sos el que esta detrás de estos movimientos irregulares en la organización. ¿Qué putas quiero decir te atreves a gritarme? El rol de actor no te va muy bien amigo. Tu cara y todos tus movimientos me dan a entender que estas más incómodo y mentiroso que ofendido. Te falta escuela si querés mentirme a mí de esa manera tan ligera. Te excediste Héctor, ¡probaste el maíz del granero del granjero, vos simple rata, y quedaste adicto a él! ¿Acaso esperabas que no se pasara por alto como de la nada tu ropa, tus accesorios, tu carro, las nuevas rejas ornamentales de titanio bañadas en oro de tus ventanas que también las cambiaste por ventanas a prueba de balas lo miráramos como que solo estabas cambiando tu estilo de vida?

El semblante de Héctor, casi rojo de la furia impuesta por instinto agresivo para tratar de disuadir a su ahora enemigo tomo una tonalidad más pálida. El sudor antes acumulado en su frente comenzó a correr, dejando un rastro gélido por su cara, sus pelos en los brazos erizados, el aire alrededor de él cada segundo más frio. Jamás se había sentido tan descubierto, vulnerable, desnudo. Su respuesta solamente unos parpadeos perplejos los cuales fueron la señal para que el continuara.

- Te odio sabes, y la verdad es que lo aprecio. Dicen que del amor al odio solo hay un paso de diferencia, que es una línea bien delicada. Puedo decir que es cierto, es más te puedo comentar que elemento es el que lleva a que ese dicho sea tan real. Es la obsesión. Veras Héctor, cuando descubrimos que había una rata a mí se me dio la tarea de investigar a todos los sospechosos. Para investigar a alguien primero hay que conocerle, hablarle, saber que le motiva, que le gusta, que odia, es obsesionarse por esa persona a niveles patológicos. Es saber su rutina diaria, es llegar hasta calcular cada cuanto inhala oxígeno para que respiren ambos al mismo tiempo. Pero no confundas esto que te estoy diciendo, no siempre te odie, antes eras un colaborador con el que tenía que fraternizar por obligaciones a las que firme en mi contrato, nada más. Mi odio hacia vos es más "profesional" que otra cosa, es lo necesario para que pueda cumplir con mi labor. Debo decir que no sos una persona tan aburrida "Jectorr" como te dice tu familia. Nunca te pudiste zafar ese apodo de niño cuando todavía no podías hablar bien, fue bien chistosa la historia de cómo surgió ese nombrecito tuyo, por cierto tu mamá hace buen café, no como esta mierda que venden aquí.
Héctor dio señales de querer decir algo al escuchar la mención de su madre, pero antes que pudiera emitir palabra fue interrumpido,

- No te pongas ansioso amigo, tu mamá no sabe que estas siendo objeto de investigación, bueno, que sos culpable de ser ratero. Ni tu papá, ni tus dos hermanos, aunque igual hace más de cinco años no hablas con ellos desde que ambos se fueron del país y vos ni te dignaste en hablar con ellos solo porque te deben dinero o alguna estupidez de ese tipo. Tampoco le dije nada a tus exnovias ni a esas dos compañeras de trabajo que te estas fornicando semana de por medio. Te tengo que admitir que fue difícil no tirarme una carcajada cuando una de ellas me conto de tu "accidente" en la cama, "Míster flácido". No le pongas mente a eso, aunque te odie tampoco estoy buscando destruir tu imagen con todos tus círculos sociales, por mas efímeros o cercanos que sean. No tengo necesidad de nada de eso, como también agradezco que ya puedo dejar de levantarme a las 4:00AM para ver tus patéticos intentos de caminata o trote o lo que queras decirle a ese ejercicio inservible que haces tan temprano. Toda esa ropa deportiva carísima para que ni un Kilómetro podas hacer de trayecto, mala inversión de mí tiempo. Ni digamos como compras esa cantidad de comida que solo guardas en tu refrigerador y que al cabo de la semana terminas tirando porque nunca la cocinas, ¡para nada tenés estufa! Ya de nada te sirve poner esa cara, se todos tus movimientos, sé a qué hora haces todos, se hasta que hora vas a pegar tus cagadas millonarias después de que te hartas ese sushi de mala calidad y estafador del negocio de la esquina. Claro, no solo tu vida personal en particular la tengo registrada, yo sé a qué horas mandabas las cajas que querías hacer perdidizas, igualmente sé que programa usaste para enmascarar los movimientos en los reportes, porque de paso el dinero si te hizo idiota en todos los niveles que hasta una simple cámara no pudiste notar cuando hacías todo eso. Maldito pendejo.

- ¡Sos un hijo de puta! grito Héctor. - ¿Qué clase de locura es esta? Me vas a decir a que vos te pagan por andar de Sherlock Holmes? ¡Ja! ¡Menuda estupidez! Además, ¿con que seguridad podes decir que estas acusaciones son factibles? Vos estas buscando que del miedo te diga que sí, estás buscando incriminarme! Pero bueno, vamos a ver que tienen que decir los de relaciones laborales acerca de esto, agrego mientras sacaba su celular para hacer la llamada.

- ¿Para que vas a llamar?, le dijo de manera retadora. - ¡Si Fernando y Enrique me dijeron que vos eras el último paso en la movida que se tenían!

 El teléfono de Héctor se cayó al suelo después de escuchar eso. Como un ratón atrapado en el ciclo mortal del juego del gato, no había salida, solo restaba seguir escuchando las palabras de su verdugo. Las verdades que se deslizaban de su lengua como alfileres cada vez más enterrándose más profundamente en su pecho.

- Veras "Jectorr”, a nuestro jefe granjero no le agrada que se metan a su granero a comerse sus cultivos. No supiste conformarte con las migajas que te tocaban digerir como la rata que sos. Aclaro que son buenas migajas, ¡el setenta por ciento de la población laboral de la organización hubiera matado por ese trabajo! Y vos solo supiste hundirte en avaricia y causar daños casi irreparables hacia nosotros, ¿o qué?, ¿En serio estabas bajo la suposición de que se iba a ignorar el hecho que le vendiste Un gorila altamente inteligente al zoológico de la ciudad modelo? ¡Que para rematar mandaste en combo con los leones alterados! Todos los altos mandos están con la esperanza que no haya un desastre en ese zoológico, ¡y lo haces en el peor de los momentos! ¡En el momento que perdemos contacto con el Laboratorio Zeta! Las unidades Hound son bien caras, ¿sabes? ¡Pero claro que no sabes! Porque vos de rata no tenés que estar al tanto de esas cosas, ¡solo tenías que hacer tu puto trabajo! Ni voy a mencionar las partes de reemplazo para los soldados "Basset" que también "perdiste", y hay muchas más cosas pero no estamos para detallar eso. Solo quiero que me digas porque lo hiciste, ¿porque accediste a este trato tan estúpido con aquellos dos idiotas? Te odio mucho Héctor, unos diez gramos más de lo que odie a Fernando y a Enrique, sus vidas no eran tan interesantes. Por eso con ellos no me tome el tiempo antes de "Despedirlos".

Héctor se paró inmediatamente de la mesa. Tenía un gran ciclón de emociones y pensamientos corriendo violentamente dentro de él. Él sabía que no era un simple despido, llevaba semanas queriendo contactarse con ellos, hacía ya días no aparecían en el trabajo. El quería correr, eso quería hacer su cuerpo, pero el yacía inerte como una estatua de marfil.

- Después de todo lo que te he dicho, tu cerebro ha de ser capaz de asumir que esos amiguitos tuyos están bien muertos y enterrados. Nadie sabe obviamente, lo bueno de mi trabajo es que puedo hacerlo sin preocupación de llamar mucho la atención de entes que harían esto más difícil. Quiero que sepas, La única forma de colmar mi odio hacia mis "objetivos" es matándolos, igualmente es el destino que le espera a todo aquel que decida cruzarse con la organización. Estabas bien como un ser colaborador ciego, no como el roedor imbécil en el que te decidiste convertir. Se levantó de la mesa tranquilamente, arreglo su taza y tomo sus servilletas para usarlas para que absorbieran lo que quedaba de café derramado sobre la mesa. Se ajustó su ropa para quitarle las arrugas hechas por haberse sentado y reviso el tiempo en su celular. Al poner el celular en su bolsillo, Héctor comenzó a ponerse las manos en su pecho, su boca tratando de tragar aire desesperadamente. Fuertemente cae de rodillas, todavía tratando de obtener algo de oxígeno para su cuerpo y fallando en cada intento. Colapsado finalmente sobre el suelo viendo el techo blanco de aquel local se acerca la visión de la cara de aquel que algún momento fue su amigo el cual alcanza por un pañuelo con un bordado de calaveras en su bolsa trasera el cual fue cayendo lentamente sobre su cara.


-Límpiate la espuma de la boca Héctor no seas tan chancho, suficiente desorden tienen aquí los agentes con limpiar la alfombra y desechar tu cuerpo...

Re:



Re: No resisto.



Judith Castejon

vie 10/06/2016 08:51

Hola, aquí voy...  no me sorprende tanto leer un correo tuyo, ni los tonos, ni la hora, todo es tan absurdamente familiar, sin embargo para mi solo eres un desconocido, un extraño...

No entro en detalles, mi vida es tan distinta ahora, soy una persona tan distinta, perdida y estoy tan bien con ello, tan bien, me descubro día a día, en atardeceres, en rincones, en risas, en tanto... No colapso, no me fuerzo en la historia de alguien, disfruto estar fuera de las lineas, las mejores historias no han sido escritas... no me aburro de sentir, de estar viva, he visto cosas asombrosas, me he sentido completa estando tan sola, y sigo teniendo una simple certeza en esta vida, ésta, la única que tengo y que me pertenece, que nunca más voy a estar contigo, que nunca te voy a sentir, ni pretender amarte por siempre, serás un error que fue, un conjunto de cosas vergonzosas de cuando creía un día amar, fui tan absurda que me burlo del viejo yo y a la vez me siento tan orgullosa de sobrevivir a mi misma, no vi algo en vos, introduje mi vacío a tu existencia, y hoy, mañana, no estás, no te evoco, no te siento, no te necesito, no muero por ti, tampoco me arrepiento, no me tomes a mal, como hombre, como humano, con vos supe de una forma tan abrupta lo cruel que puede ser este mundo tan ''mundano'' tanto, tanto, que ahora no me duele perderme en ello, en dejar que descaradamente me besen el hombro antes de dormir, de darle al alma lo que quiere y al cuerpo lo que necesita, mientras me duermo sin pensarte, sin que me maten mentiras sin piedad, sin promesas, sobre todo sin mentiras, porque simplemente no se necesitan, sin sentir más ese dolor en mi garganta y en el alma, de estar sin vos, tengo tan claro cuán errada estaba, aferrándome en aquel entonces, eso, todo eso es tan lejano y tan tuyo, tus círculos viciosos, todo vos, está tan claro para mi, claro y de forma tan definida...

No te odio, no más, no llevo cosas ocultas dentro, y si un día por lo inmenso que es el mundo me toca que te detengas un segundo en mis ojos, y si te sumergiese la vida en ellos como aguas conocidas, sé, te prometo, que no vas a encontrar nada en ellos, nada de aquello que alguna vez mis ojos te brindaron, a ti, solo a ti, porque incluso si mi piel hablara sabrías que no queda nada de ti, cada milímetro de mi ser, centímetro a centímetro, sabrías, yo lo sé, tendrías la certeza que nada queda y que nada te pertenece.  Si hay mucho de mi en ti, es porque tampoco es mio, ya no me pertenece, me desprendí de ello a mordidas, a nuevas maneras, desde nuevos rincones, con frío, con calor, y seguro con nuevos amaneceres y sintiendo, pasando mi vida tan rápido, seguro, un día me encontraré y se sentirá incluso tan bien como ahora que estoy perdida.

Desde un rincón de Alaska, en un pueblo que casi puedo llamar casa por como se siente, sin llorar después de un orgasmo, alma fuerte, manos suaves, voz ronca...

Nunca más tuya
Judith

Agridulce

     Encontraron su cuerpo inerte postrado en una silla de madera en medio de la sala. La boca abierta lo más posible y el resto de su cara viendo hacia el techo. Su postura era incomoda pero relajada, sus piernas extendidas y abiertas, sus brazos caídos como si se hubieran rendido desde mucho antes.El aire era liviano con un leve olor a putrefacción, llegaron a tiempo, el cuerpo conservaba todavía algo de frescura. Entre más se acercaban el olor se intensificaba. Al inspeccionarlo más cercanamente pudieron concluir que ese aroma fétido venia directamente de su cavidad oral. No solo era el mal olor lo resaltable de ese cuadro grotesco, había algo que faltaba. A esa cara, mejor dicho a esa boca se le había removido su lengua. Podría agregarse a ese detalle el hecho que fue un trabajo muy malo, esa extirpación de lengua. Parecía que fue jalada bruscamente hasta arrancarla. Vaya sadismo.

En su muñeca había un brazalete, de hierro muy sencillo. No tenía decoración o mensaje alguno. Tan solo el número de identidad del propietario y un número de teléfono. La lógica les dijo que tenían que llamar a ese número lo cual hicieron. Después de una breve espera alguien contestó. Era una secretaria, del consultorio de un psiquiatra. Se le explico que tenía al parecer un paciente muerto, no ocupo más explicaciones y en veinte minutos llego al lugar de los hechos. Examinó el cuerpo sin vida. Tomo unos apuntes en una libreta pequeña con un bordado de cuero negro. Su bolígrafo era muy estilizado, de un color plateado que parecía brillar más entre se le daba uso prolongado. Cerró su libreta y la guardo en su bolsillo de pantalón izquierdo mientras nos daba una mirada desconsolada y confundida. Nos explicó que ella era un paciente reciente, no más llevaba dos citas con él. La razón era porque constantemente tenia sueños en los que su orgullo se manifestaba y le mataba a golpes, otras ocasiones soñaba que una lengua gigante se enrollaba en su cuerpo y la presionaba hasta hacerle explotar en sangre. Siempre que tenía estos sueños se despertaba con gran dolor en su pecho.Quiso seguir explicándonos pero todo eso tuvo que ser puesto en pausa al ver que el cuerpo de esa mujer comenzaba a expandirse, específicamente en el área torácica. El crecimiento seguía de manera agresiva, hasta que lo que en nuestras esperanzas mórbidas esperamos que no sucediera se dio a pasar, y su pecho estalló. Inmediatamente toda esa sala estuvo cubierta de sangre y de manera inexplicable, de cientos de lenguas.

La labor de limpieza iba a ser ardua y duradera. Aquellas tres personas agradecieron que ellos no tenían que ver con ese delicado y hermoso proceso del levantamiento de cuerpo. Los encargados de la morgue y policía tardaron unas buenas tres horas en recoger todas las lenguas, limpiar la sangre y bizcochos de carne en toda la sala, después de todo estaban en la residencial más prestigiosa de la ciudad modelo que justamente llevaba un mes de abrir sus puertas al mundo exterior. Este es el tipo de cosa que no puede salir al descubierto, ya se podían imaginar el ciclón caótico de los medios. Ese día solamente se iba a reportar un atasco de tráfico por la zona, nada más, nada menos. El sol desapareció y con ello el Doctor y los oficiales terminaron sus informes y cada quien partió a sus respectivos lugares. El Psiquiatra pues, iba rumbo a su casa. Los oficiales sin embargo tenían una larga noche de contar lenguas para asistir el reporte forense. El conteo preliminar eran ciento y tres lenguas que salieron de la cavidad torácica de la “paciente”, ahora solo era de llegar a la jefatura y confirmar que ese dato fuese cien por ciento certero.

El camino a la jefatura fue de mucha reflexión silenciosa. Ellos habían visto muchas cosas “extremas” en sus labores pero nada como lo que hoy había ocurrido.
-       “Y pensar que al principio solo íbamos a encontrarnos con un caso de algún tipo de Acumuladora que teníamos que obligar a que limpiara sus mierdas o si no que desalojara…”
Fue lo único que se dijo en ese automóvil. Fue lo único que valía la pena recordar.
Sonaron las 9pm. Y eran noventa y nueve lenguas contadas. Aquella pareja no sabía si era la hora, el estrés psicológico de ese día o la cafeína degastada en su sistema que ya los estaba empujando al delirio y cansancio, pero la idea de cumplir con esta tarea bizarra los llevo a completar aquella labor, solo para realizar que faltaba una lengua.



     En otro lado de aquella ciudad, en una oficina o más bien consultorio dos personas se reunían y discutían como amistades antiguas que tenían siglos que relatar.
-       “Hoy si tengo un manjar para usted!”
Exclamo el Doctor mientras lentamente deslizaba lo que parecía ser un paquete envuelto en papel barato, como en el que se envuelven las panaderías de las tiendas de conveniencia de barrio.
-       “Eso espero, llevo meses sin probar algo que valga la pena”
Dijo el hombre misterioso mientras abría aquel paquete como si fuese un niño en navidad.
-       “Lengua, ya he comido lengua varias veces, me ha decepcionado nuevamente doctor.”, dijo de manera seca.
-       “ Al contrario mi estimado! Esta lengua no es normal! Esta lengua está cargada de culpa y de orgullo, una mezcla agridulce que definitivamente le dará un sabor inimaginable! Es más, esta lengua estuvo bañada tanto tiempo en esos sentimientos que si usted le apretase de lo más gentil notara que hasta jugos aromáticos brotaran de ella!” , refuto el doctor.
Aquel hombre presiono la lengua como le fue indicado, y sus ojos se abrieron. Sus pupilas se dilataron al extremo. Lo que el doctor le dijo era cierto, aquella lengua era jugosa y desprendía un olor que sus receptores no sabían identificar.  No hubo más comunicación entre ellos, inmediatamente el hombre le dejo una maleta con una cantidad de billetes suficientes para darle una vida digna a una persona por un año. Finalizada la transacción el doctor dejo ir un grito repentino a su cliente que estaba ya por cerrar la puerta del consultorio,

-       “Recuerde! Este tipo de comidas deben de acompañarse de un buen vino tinto!” 

El oficio de ser sombra



El oficio de ser sombra (x)

Zarpo en navíos fantasmas, contemplando
un calendario donde no habita el mañana.
Palabras sin dueño envejecen a mi lado,
asumiendo que hay caminos que recorremos
buscando únicamente tropezar.

En largas jornadas de aburrimiento y
coprolalia hurgo tras puertas de arena,
intentando averiguar quien habita dentro
de mí desde el día en que incluso
las palabras más dulces ardieron.

Magnifico aquella vez en que le dije
"ojalá me corresponda de ahora en más
derramar luz solar sobre tus días".
Hoy que ejerzo el oficio de ser sombra,
¿Dónde pongo a secar mis cenizas?

Con la inefable tristeza de una caja de música,
aprendí que estar los dos en el mismo lugar y al
mismo tiempo no siempre equivale a estar juntos.
Cuando los minutos en vez de pasar, se desgranan,
el ocaso llega con alucinante puntualidad.

Ambos amábamos la soledad. Ella, entre el gentío;
yo en mis pensamientos viajando a contramano.
Solía subrayabar los instantes de felicidad
como un estudiante aplicado. Juntos fuimos
poesía; por separado, solo somos palabras.

Tirábamos el alma por la ventana en cada otoño,
ensayando una coreografía de posturas erróneas.
Rodaba la vía láctea por sus mejillas, con la
maligna ternura de un ritual de besos inoportunos.
Somos apenas un pasado que reniega de sí mismo.

Quiero abandonar el vicio de masticar tinieblas,
en esta madrugada de lluvias prematuras, pero solo
puedo tomarme una foto de pie junto a su ausencia.
Asumo los primeros embates de la nostalgia
de un llanto que no supo llorar a tiempo.

Se escucha el impacto del peso de nuestras
mentiras que siguen cayendo al piso.
Pacientemente las junto, hechas añicos,
pues son los pocos recuerdos que conservo
de los inescrutables designios de su proceder.

Por fin puedo identificarla, ladrillo
en el mural de mi pesadumbre.
Cae la noche con su inevitable
séquito de sombras y el tiempo
marchita la flor de los instantes.

Leo los mismos libros con ojos más viejos,
mientras añoro el corazón que la añoraba.
Tiempos aquellos de gastar minutos en ser
felices, con el alma escapando de la maleta.
Anochece más temprano sobre mis sentimientos.

No logro ser neutro, cauteloso, equitativo.
Siempre espero hasta llegar al precipicio
para buscar escaleras de emergencia.
Tenía penas incultas hasta que aprendieron
a doler; abyección de ignorar ciertos errores.

Esta forma de vivir que muere dentro de
mis huesos bien sabe que no siempre
fui digno de los instantes a su lado.
Hablábamos de los dos como quien
observa a la distancia una tragicomedia.

Con un invierno que se me congela en las
manos, un mal sabor de boca cosiéndome los
labios, y eternidades esculpidas sobre nubes:
¿Qué nombre le pongo a ese intervalo
infinito entre su diciembre y mi enero?

Mariano Torrent

(x) Publicado en el libro Apotegmas en el desierto

Sola



Ahí, justamente ahí,
entre sábanas y tristezas,
lágrimas que se secan,
manos que se abren sin fuerza,
corazón dolido, alma insípida...

Un sonido familiar en la puerta,
dos llamadas perdidas,
vidrios en el cielo,
lluvia en el cuerpo
Y un vendaval llevadero...

Calla, disimula,
no existes,
no fuiste,
no te tengo...
Todo, nada, se desvanece,
se esfuma, desaparece,
despacio, sutil...

Es que, yo...
Yo sin ti,
Estoy sola. 

Un cliente cualquiera


Era un cliente casi como cualquiera, él también iba a tomar café por las tardes a la cafetería, él también tenía algo de soledad y tiempo de sobra, pero él, como otros no, de vez en cuando iba a verme a mí, cajera de supermercado. 

Eran los años de alsuper, de Sergio González y su amor de "hermanos" con regalos, rosas y suspiros de por medio; de no pensar, igual que ahora, en un futuro más allá de la hora de salida, de preocuparse de todo menos del tiempo y el porvenir. 

Alfredo, el cliente, mi cliente me dijo una vez, tenía otra idea del tiempo, viudo y padre solo, trabajador y cocinero, serio y con el mismo calzado que mi papá, esperaba no terminar solo la vida, a mí, como siempre, eso no me impactó. 

La última vez que lo vi, hace quince años, antes de que cerraran esa cafetería, se plantó ante mí y me dijo de la nada "un día voy a casarme con usted, ahora no por su bebé", y yo que no le había dicho aún a nadie de mi embarazo me quedé helada, quizá por eso intercambié celulares con él. 

De vez en cuando me llamaba para decirme que, no sé por qué, me quería mucho, hasta que perdí el número del celular cuando se acabó el plan y no lo renové. Quise llamarle algunas veces, pero el no saber qué decirle me enmudeció. 

En silencio me decía que si era el destino verle de nuevo, ahí estaría, a la mano, a mi alcance, en una mesa de Galerías, su nuevo punto de reunión, donde todas las tardes se encuentran los señores llenos de tiempo libre y recuerdos, para tomar café o leer el periódico, o aparecerse de pronto por el departamento de discos, curiosamente buscando el mismo artista que uno, luego de 15 años, de arrugas y kilos, del mismo miedo de toparse con un tipo tan decidido y quedar en silencio, aunque con la convicción de que si antes quería casarse con una veinteañera, ahora seguramente querrá hacer lo mismo...

Distancia




La distancia
agiganta la ausencia
alimenta las lágrimas
bloquea los puentes.
Se hace amiga del silencio
conversa con la nostalgia.
Tiñe de negro las nubes
que ayer fueron sol.
Intenta,
pero no puede derribar
la esperanza
del reencuentro…

Bel


Los Perros

Era una noche hermosa, como pocas las hay en la actualidad
La luna pinto su gran alfombra plateada camino a mi casa
Necesitaba algo de reconocimiento después de un día de locos
Por lo menos ese satélite me daba la atención que tanto necesitaba

Hogar dulce hogar, mejor dicho desastre glorioso desastre
Es lo primero que invade mi mente al encender las luces
Una cocina con semblante a un templo a un dios de la suciedad
Ropa, envolturas y otras cosas regadas por doquier, lindo ambiente

"Mañana que tengo libre lo limpio todo", me dije a mi mismo

Arrastre mis pies hacia mi cuarto lentamente
Abrí la puerta y me lance sobre mi cama furiosamente
No me importa andar todavía en mis ropas incomodas
Solo quería estar sobre algo suave y cómodo, poder relajarme

Entre en el debate de todas las noches
Que sería más fuerte, mi cansancio o mi hambre
Es una batalla digna debo admitir
Las estadísticas muestran que las victorias son parejas

En eso el exterior decidió darme un empujón mental
Un sonido muy familiar y poco adorado comenzó
Gotas contra mi techo con mucho odio y sincronización
Maldita lluvia, creo que hoy gana la pereza

Camino a mi viaje somnoliento, arrullado por las voces de la lluvia
Un sonido disonante llega hacia mi puerta
Que es ese desorden que se escucha desde muy lejos
Pero si son los ladridos de los perros del vecino, malditos come huesos!

Paciencia hombre paciencia, es lo que me pienso en mi cabeza
Solo es alguna animal o una sombra parecida que los activa
En poco tiempo se relajan y dejan su ruido infernal
Para que al fin este cuerpo molido pudiese descansar

El coro canino siguió muy agresivo y constante
Parecía que esta noche esos cuadrúpedos no pensaban cansarse
Mientras yo me retumbaba en mi cama envuelto en sabanas desesperado
Deseando fuertemente no tener que salir con furia en mano

Bien dicen que el perezoso no sale ganando y solo sufre
Mientras yo tenía mi dialogo entorno si salir a callarlos
Ellos seguían en su tarea, cada segundo intensificando
Ya sus ruidos comenzaban a penetrar mis huesos

Me dije a mi mismo que debería de darles cinco minutos
Si en trescientos segundos no se callaban
Haría a hacerles la guerra con mucha decisión
Fue en esto que note algo que mi incomodidad había ignorado

"Estos perros jamás así habían ladrado"

Ahora, no soy un experto en animales
Pero convivir con esos bichos a diario
Me ha ayudado a entender ese lenguaje bullicioso
Y ahorita no suenan ni alerta, ni juguetones, ni hambrientos

"A estos animales algo los está asustando"

La pereza es esfumo al decir esto en alto
Ahora la duda y el terror han venido en su lugar
Que podría ser eso que está afuera
Sera que me irán a asaltar?

Digo a llamar a alguien por ayuda
Pero la lluvia me ha dejado incomunicado
Solo soy yo, la oscuridad, y el lamento perruno
Solo soy yo, la incertidumbre, y la curiosidad mórbida

Los segundos se han vuelto eternos
Una horrorosa sinfonía de gotas, gritos, y ramas azotando mi casa
Entre más pienso en solo quedarme en mi cuarto y cerrar los ojos
Los elementos enormemente se esfuerzan por ser duros y ruidosos

"Si no salgo esto no se acabara", concluí

Vaya hipótesis más mierda
Hasta mi propio factor racional me quiere ver en peligro
De repente mi cerebro me está haciendo pagar por falta de adrenalina
Pero todavía no estoy listo para darle ese gusto

Sigo contemplando el techo de mi cuarto
El frio, cada vez más penetrante
Los perros, el viento y la lluvia, desesperante en incrementos
Ahora los relámpagos entran al cuadro, para dar el toque de gracia

"Vaya, hoy si me la he ganado"

Cada minuto es un año
Con cada respiro que doy un puñal atravesando mis pulmones
Sudando a chorros mis sabanas a pesar del clima helado
La ansiedad también quiere su parte de mi sanidad

Definitivamente hoy no es mi noche
Ya no se ni como sentirme, si triste, ansioso, aterrorizado
Nada me importa a estas alturas
Prefiero salir a morir en mis propios pensamientos frustrados

"Ya salí, déjate de tonterías y busca el machete"

Aquel pedazo de hierro oxidado
Definitivamente el mejor regalo que mi padre me ha dado
Porque si mi casa a de ser defendida, seria con filo en mano
Y no con plomo deshonrado

Camine hacia la puerta que me llevaría hacia la verdad
Por fin decidió a terminar este misterio
Mi machete firmemente empuñado
Listo para cualquier estupidez que el mundo me diera

Respire profundo
Tire de la puerta
El viento húmedo me abofeteo la cara
Mis pies tocaron la tierra

"Cuál es el problema? Que los tiene tan alterados?"

Porque claro, cuando un hombre desvelado le habla a un perro
Estos deben contestar en un lenguaje humano y comprensible
Pero por arte de magia, se han callado
Ahora fijamente me han quedado mirando

Ellos, ahora mudos, bajaron su mirada y se sentaron plácidamente
Movieron sus cabezas un poco hacia un lado como si estuvieran confundidos
Regresaron sus ojos a los míos, casi tristes
Y comenzaron a aullar nuevamente

"Ya déjense de estupideces!", grite

Ignoraron mis órdenes, el aullido infernal seguía
Al mismo tiempo el clima se tornaba más frio
Tan frio que cada aliento mío era visible
Este cambio súbito no era nada agradable

Mis manos, lentamente perdían su fuerza
Simultáneamente comencé a sentir una presencia atrás de mi
Algo enteramente desconocido, masivamente malvado
Ahí fue cuando por fin entendí toda esta noche loca,

"Estos perros no están aullando, se están despidiendo"


Caleidoscopio



Pequeñas cuentas de cristal.
Recuerdos transparentes 
que reflejan risas,
libros, poemas, canciones,
algunas películas,
en mi alma espejada.
Pequeñas  cuentas iridicentes
que iluminan
tus abrazos, tu boca,
tu espalda , tus manos
tu manera de mirarme
antes de hacer el amor.
Pequeñas cuentas  
que se mezclan al moverme
que suenan suavemente
y crean tu imagen
en mi interior
como los multicolores cristales
de un caleidoscopio.

Bel


El silencio

EL SILENCIO



El silencio es como una canica,
Redondo
Es una marcha fúnebre,
Triste
Es como el alma encerrada,
Transparente
El silencio es un gesto
Táctil
Que toca al alejarse
Quema a la distancia
Moja y abarca toda la cercanía
Es un como un volcán en erupción
Con lava insonora atravesando
Los espacios marchitos
Más crepusculares de la conciencia
El silencio es también paz
Armonía,
Dulce equilibrio,
Tremenda balanza para mercurio
Puede ser mágico o estúpidamente real
El silencio es un grito encerrado
Golpeando las paredes del tedio
El silencio es el más distante y más cercano
De los sonidos,
Y su ausencia
Y es ausencia

Setho