Vivir viviendo


VIVIR VIVIENDO

Donde estarán ahora mismo las bellas mujeres que
ni por error del destino incendiaron mi cama,
la harina del pan no ingerido, mi rostro de la
infancia, las tardes de primavera surcando ramas
de árboles a punto de morir pese al suero solar.

Donde se conjugarán los verbos imposibles, mundanos,
los que se quedaron en mi boca indecisos, caprichosos,
las direcciones variables de los rugidos del viento,
los picados de fútbol, tantos proyectos que por ambiciosos
duermen en el altillo que el paso del tiempo destina a los lamentos.

Donde carraspean las huellas que dejaron por ahí mis zapatos,
tropecé tantas veces hasta que un día aprendí a caminar,
y quedé en medio de un desierto de cuerpos gatillando preguntas,
y en vano esperé respuestas pequeñas, minúsculas para emparchar
toda esa cosa existencial sobre soledades que se adjuntan.

¿Donde? ¿Donde alumbrarán las estrellas que hoy deambulan sordas?
¿Quedará en alguna parte el concepto irreverente de vivir viviendo?
Todo es tan veloz hoy día que se derrumba el mundo en cámara lenta...
¿Donde? ¿Donde estará el menú para solicitar un sueño en esta fonda?
Se pretende decorar el llanto con sonrisas falsas; respiramos fingiendo
que sabemos todo y el olor a nada de nuestros minutos ya nos cobra renta.

Todo se basa en descargar del calendario un segundo diferente,
y en intoxicarnos con remedios para burlar un rato a la muerte...

Donde aguardarán maniatados y bajo crueles amenazas
esos tiempos venideros donde ha de llover felicidad,
la injusticia está tan sana que todo sabe a desafío,
a cenizas y sombras, los encantos marchan en castidad
y los atardeceres al llegar la noche se mueren de frío.

Donde quedó el alma que tenían las piedras; las canciones
y las aceitunas, la inocencia se fugó prometiendo vengarse
por creer con sinceridad, ya todo es porque sí, pedir explicaciones
es chocar contra una pared, si se sonríe es con temor a resfriarse,
imposible juntar migas positivas cuando el horno solo cocina traiciones.

Donde quedan las hazañas, la espuma, las semillas, los quinotos,
la riqueza de lo simple, embarrarse sin medir las consecuencias,
ser cangrejo o avestruz es la doctrina, ser pastor de lobos
la moraleja de esta historia colmada de histeria y conveniencia,
el argumento más difundido salió de la boca de un colobo.

¿Donde?¿Donde se escribió que la codicia vale más que la caricia?
¿Quién pintó sin que existieran testigos el horizonte de desesperanza?
Ni el agua es garantía de pureza en este abismo de porvenir dormido...
¿Donde?¿Donde se cambió la amistad por la trampa y por la avaricia?
Los que dan el grito de fuego creen ganar guerras e inclinar balanzas
y dejan el triste saldo de pueblos que mueren sin haber nacido.

Todo se basa en cabalgar seguros sobre milagros jugando con fuego,
pero es una ruleta rusa nuestro pobre intento de jugar un juego...

Mariano

4 comentarios:

Judith Castejon dijo...

Donde quedó el alma que tenían las piedras; las canciones
y las aceitunas, la inocencia se fugó prometiendo vengarse
por creer con sinceridad, ya todo es porque sí, pedir explicaciones
es chocar contra una pared, si se sonríe es con temor a resfriarse,
imposible juntar migas positivas cuando el horno solo cocina traiciones.

excelente=)

Romi dijo...

maravilloso, la verdad me encanto tu poema, Marian.

Besotes!

Jose Flores dijo...

¿Donde estará el menú para solicitar un sueño en esta fonda?
que si lo encuentran, pago yo la otra ronda!!!
queda bastante para reflexionar y nacen aun mas preguntas que las que ya antes tenia... muy bueno Ezequiel...
un abrazo!

RoqueV dijo...

¿Donde? ¿Donde alumbrarán las estrellas que hoy deambulan sordas?
¿Quedará en alguna parte el concepto irreverente de vivir viviendo?
Todo es tan veloz hoy día que se derrumba el mundo en cámara lenta...
¿Donde? ¿Donde estará el menú para solicitar un sueño en esta fonda?
Se pretende decorar el llanto con sonrisas falsas; respiramos fingiendo
que sabemos todo y el olor a nada de nuestros minutos ya nos cobra renta.

El solo leer esto me llama a la reflexion y a darte la razon. Excelente escrito.